TERNEROS

Las terneras en explotación intensiva son las hijas e hijos de las vacas explotadas por la industria lechera. Se las separa de su madre entre 3 y 8 días después de su nacimiento, provocando un terrible trauma a ambas. Después son vendidas a criadores profesionales. Son aisladas en diminutos cajones donde se les inmoviliza y donde recibirán una alimentación artificial pobre en hierro formada por, leche en polvo, vitaminas, minerales, azúcar, antibióticos y fármacos para el crecimiento. Estas medidas van encaminadas a conseguir una carne blanca y blanda, (gracias a la anemia y al atrofiamiento muscular por falta de movimiento), y a una búsqueda de optimización de los costes de alimentación del ternero (pues al no moverse no quema calorías y engorda más deprisa). En esta situación, que durará varios meses (según considere oportuno el ganadero para su beneficio económico), el ternero padece graves problemas psíquicos y físicos. Podemos imaginarlo con facilidad, son solo crías recien nacidas apartados de su madre que viven una corta vida de penurias, aislados y sin apenas poder moverse, cuando en libertad corretean, se tumban cómodamente en la hierba, se relacionan con su madre, juegan con otros terneros y hacen todo aquello que les hace felices.


Acto seguido se procede a la matanza, para conseguir un buen desangrado del animal se le cuelga de sus patas traseras y se le corta la cabeza o se le seccionan las venas yugulares del cuello. El corazón, como suele seguir latiendo, facilita el desangrado. Muerto y decapitado el animal, se le desolla con cuidado para que no queden restos de sangre en la superficie de la canal (mayor riesgo de contaminación bacteriana) y se le extirpan sus organos y visceras internas.

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