REPRODUCCIÓN CASERA

Es tan nociva como la reproducción en criaderos, tanto desde el punto de vista de los intereses del perro y del gato si seguimos reproduciéndolos, como también desde el punto de vista de los refugios y protectoras, a los que complicamos aún más la colocación, reduciendo la disponibilidad de plazas para animales en casas de adopción.

 

Es verdad que normalmente esto no se realiza con malas intenciones, o intenciones comerciales: suelen ser descuidos, inconsciencia, u hogares cuyas “cabezas de familia” tienen un alto peligro de padecer esquizofrenia, los que desean que sus hijos vean “el milagro de la vida”, haciendo nacer una serie de cachorros que luego o abandonan o “sacrifican” porque no pueden tenerlos. En resumen: por absoluta irresponsabilidad.

 

Un argumento que solemos escuchar a menudo es que las personas que regalan animales saben donde lo hacen, y tendrán control de que estén bien. Pero si la otra persona también hace reproducir a sus animales, ya no se tiene control de donde irían a parar las próximas generaciónes.

 

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