ABANDONO
Muchas personas abandonan sus animales pensando que alguna persona de una protectora lo encontrará y lo llevará a un refugio fantástico, donde correrá por prados verdes persiguiendo hermosas mariposas. Pues la realidad es otra.
Existen muchos más indeseables que protectores de animales en este país. En un buen porcentaje, antes de las protectoras, los encuentran niños que los apedrean, o adolescentes que los patean o los queman, o gente que conduce sin prestar atención y los atropella, o gente que les dispara si es en el medio rural, o con otros animales que lo acaban matando, y algunos jamás son encontrados, al menos con vida.
Un bajo porcentaje es encontrado sano y salvo, un porcentaje un poco más alto es encontrado con lesiones de todo tipo, y muchos son encontrados muertos.
De los que son encontrados con vida, y son recogidos por una perrera, los sanos y salvos irán a la zona de adopciones, y los heridos a la zona de ejecuciones.
De los que llegaron a la zona de adopciones sanos y salvos, algunos son adoptados por familias que son capaces de hacer kilómetros en coche para ir adoptar, en lugar de cruzarse a la tienda de enfrente y comprar uno, incluso cachorritos que son más simpáticos.
Restando esas compasivas familias, el resto tienen quince días para ser “vendidos” a las personas que vienen a buscar un nuevo integrante para la familia. En caso contrario, pasados los 15 días, lo cambian a la zona de ejecuciones.
Luego un porcentaje de animales más bajo son recogidos por los refugios regentados por personas con conciencia y compasión para tratarlos.
Algunos de esos animales son adoptados en pocos días, otros esperan meses, otros años, y otros toda su vida, los que acaban muriendo en la más extrema y fría soledad.











































