Rincón literario

Amigo, querido amigo.

He pasado delante de ti, te he visto, te he mirado, me has mirado. Solo ha sido necesario un momento y he quedado enganchada de tu belleza, de tu fuerza, de tus ojos. De tus ojos grandes, de tus ojos tristes. Me pregunto el porqué de tu mirada lánguida, de tu mirada triste, de tu mirada ausente.

Amigo, querido amigo.

Te he visto, me has visto. Me has visto y has bajado la mirada. Tu actitud pasiva me sorprende, no vas, no vienes. No brillan tus ojos ni miras al cielo, miras hacia abajo con cabeza gacha y postura hundida.

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Si yo fuese toro

por NEREA RIESCO

 

Si yo fuese toro, emigraría bien lejos. A un país de esos civilizados en los que no le matan a uno a lanzazos en honor de una Virgen. Al parecer en nuestra patria a los Santos les emociona que les celebremos a golpe de sangre y no hay fiesta provinciana que se precie que no se enorgullezca de contar con su propio espectáculo de tortura animal. El tema está ahora más de moda que nunca gracias a que muchas asociaciones de defensa de los animales han puesto el dedo índice en la llaga de una de nuestras vergüenzas nacionales: El toro de la Vega. Y miren que me da pena decir esto porque yo con “pucela” pierdo pie, pero es que resulta que la Diputación de Valladolid está encantada de colaborar con esta “tradición”. Madre mía, ¿por qué las tradiciones nunca consisten en ayudar a alguien que lo necesite? Debe ser cosa del género humano. No hay nada mejor para justificar tamaña barbaridad que decir que es en honor de la Virgen de la Peña, patrona de Tordesillas. Seguro que se siente muy honrada viendo como la turba enloquecida lancea a un pobre animal hasta matarlo. Ellos sí que saben buscar una excusa y no el marido infiel de la canción de Raffaella Carrá. Para remate (prometo que no lo hice a propósito) al que le da la lanzada mortal, le permiten cortar los testículos del toro y el ayuntamiento le entrega una insignia de oro y una lanza de hierro forjado por lo bien que lo ha hecho. ¡Menudo machote! Si llega a ser el científico que descubre la cura al cáncer no le hacen tantos honores.

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La zona intermeal

Artículo de Mercedes Gallego

 

En estas fechas en que es tiempo de playa, en que muchas personas están ya disfrutando de sus vacaciones y otras a punto de iniciarlas, parece un buen momento para llamar la atención sobre un que se sucede año tras año sin que nos paremos a reflexionar sobre su importancia y sin que las autoridades competentes tomen las medidas oportunas.

Me refiero al ejército de niños armados con cubos, palas y otros artilugios que ayudados y velados por sus mayores se dedican a esquilmar y martirizar toda cuanta fauna marina se pone a su alcance en las playas de nuestro litoral, sacándola de su medio para luego abandonar en cualquier lugar a pleno sol.

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Mi Querido Toro

 

Nunca fui a verte a la plaza,  pero hoy me lo han contado, y he llorado al saberlo…

Tenía conocimiento de tu sacrificio involuntario en el ruedo, hasta llegar a perder la vida,   sabía de tu  bravura,   de tu valentía y majestuosidad,  con la que te enfrentas  INOCENTE  a la BURLA  que te tienen preparada,    pero lo que desconocía,   es que te   ORINABAS DE MIEDO Y DE DOLOR,  muy  poco después de salir a tu Trono de Muerte,  tras recibir las primeras puyadas  sobre tu lomo…  También me han contado,  que te paras a observar a tu alrededor y miras  asombrado e intrigado  sin entender nada,  buscando un  “PORQUÉ”   a tu tortura…

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Quiero dejarlo todo

 

La siguiente narración es una dramática descripción de la realidad que viven muchas personas que administran refugios o rescatan perros abandonados.

Este texto fue escrito por Joan Fremo, la ya fallecida fundadora de "Pyrangels", una red de acogida de perros abandonados o maltratados en España.

Su obra fue una gran ayuda y fuente de inspiración para muchos en su país.

Para nosotros, quienes nos dedicamos a ayudar animales abandonados, es un claro reflejo de nuestra propia realidad.

¡Quiero dejarlo todo! Estoy mal de salud; hay días en que me siento tan mal que casi no me puedo mover. Mis cuentas de teléfono son astronómicas, ya me podría haber comprado una furgoneta nueva con el dinero que he gastado estos últimos tres años en animales que no eran míos.

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Somos los Animales

 

Nacimos diferentes a la especie humana,  y con éste castigo vivimos en un mundo insólito y dantesco,  donde no existe el más leve Respeto hacia Nosotros,  y el Holocausto parece interminable.

“Algunos”  nos exhiben ridículamente en Circos y Zoológicos.

“Otros”  practican el insano deporte de la Caza y la Pesca.

“Unos cuantos”  nos torturan salvajemente en laboratorios de experimentación.

“Muchos”  nos utilizan como vestimenta, calzado, adornos y mobiliario.

“La mayoría”  come nuestros cadáveres de diversas maneras.

Y  “los personajes más crueles y enfermos”,  nos utiliza como simples objetos de múltiples y sangrientas diversiones y placeres mundanos.

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Carta abierta al mataperros Juan Lado

Es un hombre bello y hermoso, con una paz interna en su corazón y un alma limpia como la mismísima lejía. Es tan maravilloso que el día que muera vendrán seis angelitos por él y le transportarán a las puertas del cielo, donde se encontrará con Ronnie y le morderá los huevos. (De los foros animalistas, un anónimo refiriéndose a Juan Lado.)

 

Don Mataperros, Don Cobarde, Don Juan Lado Cagón, me han llegado noticias de que usted ha apelado (qué parecida palabra con “apaleado”) la sentencia que absolvía al grupo madrileño Lyvon de la acusación suya de injurias y daño a la imagen en la canción “Juan Lado Cagón”. Ahora Lyvon se ven de nuevo envueltos en este sucio y oscuro caso, lo digo en cuanto a su presencia, porque por Ronnie, el perro que usted apaleó miserablemente, estoy seguro que Lyvon seguiría hablando toda la vida.

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Tauromañana

(No existe la muerte, sino sólo el mirar desde otros ojos)

Vas a morir.

Has sido señalado por España.

 

Eres esclavo de toda una nación.

Camina, hombre negro, por la libertad del campo,

que tu hora final ya está fijada.

Vomitarás sangre entre cientos de ciegos,

con tan hondas heridas llorarás como un niño

pero será mayor el dolor de sentirte

solo.

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El 5 de abril

 

Tengo una esperanza que desde hace algunos días presume de ser una convicción. A mis hijos no tendré que explicarles por qué razón esos señores trajeados y esas señoras ensortijadas, acróbatas del tacón disfrutan de un espectáculo basado en la burla, humillación, tortura y muerte de seis animales. No tendré que explicarles que la gente se muestra indiferente ante el dolor del toro y sólo quiere ver un arte, una tradición ibérica deleznable por la que nos tachan de bárbaros folklóricos en medio mundo. Y con razón.

El cinco de abril un millar de personas gritaron <<la tortura no es cultura>> frente a la Maestranza, santuario del maltrato a las reses, coincidiendo con el desarrollo de una corrida de toros, cruenta por definición. Acostumbrados a las macromanifestaciones en protesta por el terrorismo u otros grandes asuntos de Estado, un millar de personas  quizá no parezca una gran cifra, pero supone más del doble de manifestantes por la abolición de la tauromaquia que en 2007, año en que se produjo la primera manifestación en Sevilla de estas características.

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Canción de la yegua ciega

Ángel Padilla, el poeta de los animales

 

(Poema dedicado a las yeguas que unos criminales dejaron ciegas en septiembre de 2006 disparándoles con una escopeta de aire comprimido en el lagar de los Dolores, de Moriles (Córdoba). Algunas de ellas estaban preñadas en avanzado estado de gestación.)

Yo tenía la verde hierba bajo mis patas.

Yo tenía el cielo azul sobre mi crin.

Yo tenía rodeándome montañas.

Ahora ya no tengo nada.

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El Puente de los Mártires

Ángel Padilla, el poeta de los animales

Con el corazón tañido por relámpagos,

 

el cosmos en el pecho, el trueno en la garganta

y la primavera en tus ojos de cuatreño,

morirás.

 

Aun cuando el cuervo blanco sobrevuele tu sima

con el crucifijo de sus alas, aun cuando

del estigma de la corona surjan palomas,

las flores sacien el hambre de tu fosa y al odio

lo hechice el invicto resplandor del amor,

morirás.

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