CUANDO TERMINA LA NAVIDAD, NO TODOS VUELVEN A CASA.
Cuando los primeros cristianos llegaron al norte de Europa, descubrieron que sus habitantes celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, en cuya copa se hallaba la morada de los Dioses, y en las raices más profundas se encontraba el reino de los muertos.
Posteriormente con la evangelización de éstos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol, cambiando al árbol que veneraban por el abeto ya que éste último tiéne forma triangular y en él representaban a la Santísima Trinidad, empezaron a celebrar el nacimiento de Cristo, pero cambiaron por completo el significado de la tradición.
Desde entonces es tradición colocar en las casas un árbol adornado con bolas brillantes, luces parpadeantes y otro típo de objetos decorativos.
Después de éstas fiestas cargadas de simbolismo y sobre todo de consumismo exacerbado, unos dos millones de abetos sobre todo de la especie perteneciente a Pícea abias o abeto falso por no pertenecer exactamente a la familia de las coniferas, mueren después de las navidades.
Son vendidos a familias en distintos viveros, son trasladados a hogares y colocados cercas de chimeneas, radiadores o fuentes de calor, no reciben las condiciones idóneas para vivir por lo que después de las navidades éstos dos millones de seres vivos son depositados en contenedores, recogidos por los ayuntamientos y triturados para convertirse en abonos de los parques.
El colegio de ingenieros de montes, llevan años apostando por la compra de éstos árboles para la decoración navideña, sin embargo Ecologistas en Acción lo consideran un despilfarro en éstas fechas.
Los árboles son utilizados como mero objeto de decoración y pocas poquísimas personas los consideran seres vivos, es absurdo que en éstas fechas a parte de los miles de seres vivos que mueren para satisfacer las necesidades de una población cada vez más envuelta en el consumismo, también tengan que morir los árboles simplemente para ser utilizados como objetos luminosos, por no decir del musgo que es arrancado para decorar los belenes y el acebo, plantas éstas en peligro de estinción.
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/24/ciencia/1293188152.html






